No se podía salir al campo el ganado vacuno no salía de la cuadra más que para beber agua unas al Reguerín, otras a la Sapera y otras a la entrada del camino de la vega, también los había que se la daban en casa, pozos había muy pocos la mayoría teníamos lo llamábamos la “bomba” era este un artilugio acoplado a un tubo clavado en la tierra a unos cuatro metros de profundidad con una pila de cemento al lado y allí bebía el ganado, también servia para el consumo humano, lo primero al levantarnos era darles la primera comida del día hierba seca un día y otro también, a continuación el ordeño a mano sentados en
una tajuela, había alguna vaca que cuando más descuidado estabas soltaban una patada y lo primero que
salía por los aires era el caldero con más o menos leche, a partir de ahí lo primero que se hacía con esa vaca era manearla (atarle las patas traseras) después a ordeñar tranquilamente.
Pasábamos el día mesando la hierba con un garfio lo más parecido a la punta de un anzuelo al que llamabamos “garabito”, trabajo duro puesto que estaba muy prensada, y a sus horas a “cebar” que así decía- mos a dar de comer a las vacas, limpiábamos la cuadra sacábamos el abono pues así llamábamos al estiercol, limpiábamos las vacas con una rasqueta y un cepillo de raíces y asi se pasaba la mañana, al mediodía a beber agua a la presa más cercana (yo las llevaba al Reguerín) mientras les llenábamos el pesebre de hierba, al anochecer otra vez a beber al mismo lugar incluso a veces iban solas y volvían rápidamente a la cuadra.
JESUS GARCIA
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