Se les daba remolacha picada solamente a las que daban leche y a las recién paridas se les daba la “empajada” que consistía en paja, harina y agua caliente todo ello bien mezclado, a las recién paridas se las daba el agua templada, se las ponía una manta si salían al campo en los meses fríos, nosotros mirábamos mucho por ellas no como ahora que las echan al monte y no miran por ellas ni en invierno, también picábamos la leña para cocinar y calentar la cocina, el resto de la casa estaba como una nevera, si nevaba mucho había que espalar untábamos la pala con brea o sebo para que no se pegara la nieve a ella, había que calentarla al fuego. Una vereda a la cuadra, otra la corte de las ovejas y otra de salida a la calle, también había que espalar la carretera, uno por por cada casa para que pudiera subir el coche de línea de Catalina que tenía su sede en Puebla de Lillo, los de Vegamián teníamos que bajar espalando hasta más abajo del molino, (llamado también las Ventas de Ferreras pese a que estaban en terreno de Campillo), de la Venta para arriba hasta Madrevil, otro tramo los de Lodares, otro los de Utrero y después los de Armada y así sucesivamente, (pasábamos panzadas de frío sobre todo en los pies).
También teníamos que subir al tejao sobre todo si era viejo a tirar la nieve al suelo más de una casa se hundió pues el armazón no aguantaba semejante peso ¿medio metro? fácilmente, se decía que la nieve era negra sobre todo por los problemas que a veces causaba, también en ese mes se estaba curando la matanza en la cocina de horno (hornera) la lumbre se hacía con troncos difíciles de picar y cepas (raíces de la urz, cavadas en los urzales quemados y por supuesto siempre intencionados).
Se hacían “tarucos”para las madreñas, rastros, collares para atar las vacas al pesebre también collares para las cencerras de las cabras y de las novillas todo ello en madera, en realidad los collares se hacían en Pardomino cuando se cuidaba el ganado, (en el invierno se terminaban en casa), se hacían escobas para barrer el corral, “baleos” para barrer la era al recoger la trilla, estos se hacían con bodejos solos o con una mezcla de ramas de abedul, se les ponía mango a infinidad de herramientas, picos, palas, azadas, azadones, horcas, escabuches, rastros y un sin fin de cosas.
Las ovejas eran los únicos animales que salían al campo a lo que llamábamos “terreneras” pequeños espacios de monte en los que no había nieve, bien en las lomas que la barría el viento o las solanas.

Por las noches es cuando se hacían los “HILORIOS” también llamados hilandorios y en otros lugares filandones, la principal función era hilar cosa que hacían las mujeres mayores también tejían, calcetines, jerseys, chaquetas, incluso aquellos refajos que usaban las mujeres mayores todo ello como es lógico de la lana de las ovejas, las y los jóvenes jugaban a todo aquello que se les ocurría muchas veces se hacían bromas un tanto pesadas esto a los novatos o novatas.
Yo era un chavaluco y para que no estorbara me echaban a la cama, pero a veces me dejaban un rato y yo recuerdo a mi prima Chelo subida en una silla con un chal por la cabeza y un recipiente de agua tapado pa que no se viera, entonces pasaban a su lado y decían “Santa Tecla los campos se me secan” ella contestaba no te preocupes yo te los regaré y cuando pasaba la persona elegida le volcaba toda el agua por la cabeza, otra bromita que recuerdo era así: cuando alguien salía de la cocina rápidamente ponían un cacharro lleno de agua encima de la puerta un poco entreabierta y cuanto tocaba la puerta para entrar le caía encima, yo de esto poco puedo contar pues a mi época de mozo no llegaron.

JESUS GARCIA

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