SALIDA DE VEGAMIAN
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Mi salida de Vegamian fue en dos veces,así lo decidieron mis padres,o casi mejor mis hermanos,que así no seria tan dramática y nos adaptariamos mejor, pasando el invierno en León (nuestro nuevo destino) y en el verano volver y ya seria nuestra marcha definitiva y no tan dolorosa.Todos mis hermanos estaban casados y colocados fuera,solo quedaba yo con mis padres ,tenia 19 años.
No me acuerdo el día exacto que fue, pero si que era principio de Noviembre del año 1966 y un día triste y lluvioso de esos que presagiaban el invierno.
Después de un verano atípico, de no ir con los corderos y las vacas a pastar (ya no teníamos ningún animal)se fueron los veraneantes y ya la marcha era inminente, empezamos a embalar,cada día un armario,lo que había en los cajones,recuerdos de los abuelos,que se sabia que allí estaban pero que casi nunca se miraban,los mejores cacharros,el mejor juego de café de la abuela que nuca se usaba, las sabanas del ajuar de mi madre finamente bordadas, así poco a poco todo se iba guardando en cajas que se apilaban en el portal.Se dejaban los peores muebles y la loza en la cocina para la vuelta del próximo verano.
El día anterior ya empezó a llover y eso entristeció mas la marcha.Nos despedimos de los familiares y vecinos que allí quedaban,(fuimos los primeros que se marchaban).
No dormí en toda la noche, y al alba a los cánticos de los gallos de algún corral cercano, nos levantamos , recogimos lo ultimo que quedaba y salí al corral a echarle la ultima mirada,todo vacío,todo en silencio,solo se oía el agua de la lluvia que no paraba de caer, entre en la cuadra, seca,y vacía de vacas al lado la corte y el cubil, también seco y sin nada la hornera sin matanza donde se curaban tan ricas viandas,la fragua vieja y abandonada donde tantos trabajos hicieron el abuelo y luego mi padre,los manzanales sin hojas ni fruta,la tienda vacía de cosas y plantas que mi madre siempre tenia en la ventana,solo quedaban las estanterías vacías como si fuera el esqueleto de un pasado.Con lágrimas en lo ojos y la mirada perdida veía el patrimonio material e histórico que con tanto sacrificio y sudores ,primero mis abuelos y luego mis pares habían conseguido y allí quedaba,veía los gatos ronroneando y maullando con gesto desconfiado sin entender lo que allí estaba pasando.
De pronto se oyo un motor y un pitido de un camión y voces y gritos que me llamaban ,era el camión de Pepe del Río que ya en la puerta se paraba,era el final.Empezamos a cargar hasta llenarse y la lluvia no paraba,se discutía por donde pasar,pues hasta el día anterior se pasaba por la vieja carretera pero con tres días de lluvia ya el pantano empezaba a embalsar,ya llegaba el agua al molino y la gente no se arriesgaba y hacia días que se empezaba a pasar por la nueva carretera.Pepe terco, dijo que como el camión era alto no pasaba nada y que por allí ibamos.Nos subimos mi padre y yo en la cabina, mi madre y mis hermanos en un coche por la nueva carretera quedamos en encontrarnos en Boñar.
Entre la pena y el miedo,aquel trayecto no se me olvida, quedaban en la calle familiares y vecinos dándonos el ultimo adiós, lo miraba todo por ultima vez,la casa hasta que la perdí de vista, el salón donde tanto baile, el reguerin donde cogíamos renacuajos,el camino de la Vega donde iba con las vacas ,la ermita de S.Antonio que con tanta devoción le rezábamos la novena y bailábamos en la pradera,la venta ,el cuartel, y por ultimo la fonda de Visi y la fabrica y casa de D.Sira.
Llegamos al Estaviello y al dar la curva lo que nos temíamos, se veía un gran lago y tapaba la carretera, era el puente del río de Campillo que no se veía nada.Pepe sin pensarlo dijo,no nos podemos dar la vuelta y lo vamos a intentar,Le dio marcha al camión y en segundos estábamos en el medio del puente y rodeados de agua, se paró el motor y el agua entraba en la cabina,muerta de miedo y sin habla como en todos mis momentos dificiles recurrir a S.Antonio y Pepe puso el camión en marcha y le dio tal aceleron que logramos pasar respirando con alivio y mirando para atrás y ver el gran peligro que habíamos pasado.Fuimos los últimos que por aquella carretera pasamos.
Después de tantos años sigo recordando lo ocurrido y hasta en sueños paso por el puente (pero por el de Vegamián)con el agua hasta el borde del camino y sin barandillas y cuando estoy a punto de caer al agua me despierto muerta de miedo y llorando ,hasta que me doy cuenta que es un mal sueño y respiro aliviada.
Espero que os animéis y contéis vuestra experiencia,yo seguiré con la segunda y la definitiva .Marysol
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