LOS HOSPICIANOS EN LA MONTAÑA
Lo primero que quiero aclarar, es que la palabra” hospiciano “tan mal sonante, en el tiempo actual ,era así como se llamaban a los niños que sacaban del hospicio para trabajar en las faenas del campo, no era una palabra peyorativa, pero para no herir la sensibilidad de nadie diré colegio , que es de la manera que ellos lo nombran para hablar de su procedencia.
Este verano en Puebla de Lillo se les hizo un homenaje a un grupo de 7 u 8 de estos niños, ya hombres jubilados casi todos, que en los años 60 llegaron a este pueblo para ayudar a las personas que los necesitaban para las labores del campo y cuidado del ganado. Fue un homenaje bien reconocido y lleno de agradecimiento por ambas partes, los que los tuvieron en casa, la labor de ayuda que fue para ellos, y para estos niños la oportunidad de salir del “encierro” y poder desarrollarse como personas útiles a la sociedad y sobre todo integrarse a una familia que ellos nunca tuvieron.
Yo no asistí a ese homenaje pero si a otro que se les hizo en la Casa de León aquí en Madrid, fui invitada por mis sobrinos Paco y Angelines que fueron ellos los que promovieron este homenaje, ellos contaron sus vivencias y como fue su salida del colegio y llegada al pueblo de Lillo, algunas historias fueron escalofriantes, y todos ellos agradecían la acogida que tuvieron por las familias que allí encontraron y que luego con el tiempo formaron su propia familia y se quedaron allí. Yo con esto también quiero hacer un pequeño homenaje a todos los que había en todos los pueblos de la montaña y sobretodo quiero nombrar los de Vegamian que yo recuerde había 3 con el que más relación tuve fue con Fernando Pérez conocido por todos … como “Fernandito”. Este vino de Valladolid, recomendado por el P. Leovigildo para casa de su hermana Francisca y Domingo.
Le recuerdo como un chico alegre y vivaracho que enseguida se hizo con los trabajos que le fueron recomendados, desde mi casa se le oía cantar cuando andaba haciendo las labores de la cuadra, y en todas las tertulias de niños y jóvenes estaba en el medio contando chistes era interminable la retahíla de ellos que tenía. Cuando hicieron el pantano vivió en León con su jefe Domingo hasta que este se fue para Méjico con sus hijos y le colocaron en le empresa lechera donde trabajaban algún miembro de esta familia. Me acuerdo que en muchas conversaciones que teníamos me decía que le ayudara a escribir una carta para buscar a alguien de su familia. En León formo su propia familia y asiste algún año a la fiesta de S.Antonio en Pardomino al monte donde también iba con las vacas.
Gracias a todos por la labor que hicisteis a muchas familias que no podían trabajar su capital y que os integrasteis como unos vecinos más en los pueblos de la montaña, seguro que para vosotros fue al principio difícil y poco a poco encontrasteis la familia y el hogar que la vida por varias causas no os pudo dar.
Saludos Marysol
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