«De nuevo llega el mes de las avellanas y
el silencio.
Otra vez se alargan las sombras de las torres,
la plenitud azul del huerto familiar.
Y en la noche se escucha el grito desolado
de las frutas silvestres.
Sé muy bien que éste es el mes de la
desesperanza.
Sé muy bien que, tras los mimbres lánguidos
del río, acecha un animal de nieve.
Pero era en este mes cuando buscábamos
orégano y genciana, flores moradas para
aliviar las piernas abrasadas de las madres.
Y recibo el recuerdo como una lenta lluvia
de avellanas y silencio.»
(Llamazares)
PILI MARTINEZ
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