«siempre amé este lugar donde las bestias
frotaban sus pezuñas en las losas
y la hierba brotaba tiernamente
el tiempo no ha borrado la calzada
que cruzaba estas rocas ya sin signos,el mercader dejaba aquí su carro
protegido del cierzo, los amantes
en las tardes de fiesta se besaban
dejando en esta sombra sus coronas,
quien era aficionado a las estrellas
huía de la luz de las hogueras
y aquí entre estas dos rocas comtemplaba
la bondad heladora de la luna
los soldados de Oriente se llegaban
siempre a soñar a este encajonado
desfiladero que no se sabía
si conducía a casa o a la Muerte»
(Colinas)
PILI MARTINEZ
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