EL SEMINARISTA DE LOS OJOS NEGROS.
Desde la ventana de un casucho viejo
abierto en verano,cerrado en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salamantina de rubios cabellos
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientras la costura mezcla con el rezo
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo,
marchan en dos filas,pausados y austeros
sin más nota alegre en su traje negro
que la veta roja que cubre su cuerpo
y que por la espalda, casi roza el suelo.
Un seminarista entre todos ellos,
marcha siempre erguido con aire resuelto
la negra sotana dibuja su cuerpo,
gallardo y airoso, flexible y esbelto,
el solo a hurtadilla y con el recelo
de que su mirada descubran los clérigos,
desde que en la calle vislumbra de lejos
a la salamantina de rubios cabellos,
la mira muy fijo con mirar intenso
y siempre a su paso le deja el recuerdo
de aquella mirada de los ojos negros.
ISIDORO DE LA FUENTE BAYON
Deje su comentario
You must be logged in to post a comment.