POEMAS

SI ME QUIERES

SI ME QUIERES
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Si me quieres, quiereme entera,
no por zonas de luz y sombra.
Si me quieres, quiereme negra y blanca,
y gris, y verde y rubia, y morena.
Quiereme de día, quiereme de noche
y madrugada en la ventana abierta.
Si me quieres, no me recortes
Quiereme toda…O no me quieras.
MªLoinaz

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Por |20 febrero, 2012 0:43|POEMAS|0 comentarios

LA BANDERILLA

LA BANDERILLA
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La banderilla !
¡ Mire «usté» qué poca cosa!
Cualquier rosa tarda más en crecer.
Cualquier rosa, si se empeña,
puede llegar a ser mujer
en el color, en la presunción.
Cualquier flor, por pequeña
que sea se puede envanecer.

…Pero la BANDERILLA….
nunca puede crecer hasta bandera.
Se ha quedado en chiquilla.
…..pequeña, zalamera, graciosa,
airosa, un poco nerviosilla
y un mucho pinturera,
pero chiquilla:
por eso se llama banderilla.

Que si fuera bandera
puede que tuviera más hermosura,
pero menos fragilidad,
más majestad
pero menos finura,
más aristocracia
pero menos salero,
m,as vuelo pero menos gracia.

Y es que cada cosa
tiene su cosa especial.
¿ Ve «usté» qué grande y qué hermosa
la catedral de Sevilla
y a su » lao» qué sin valor
esta flor de la banderilla?

Pues siendo esta tan chiquilla
y aquella tan monumental,
yo no cambiaría
la catedral por la banderilla
ni la banderilla por la catedral.
Porque cada cosa
tiene su cosa especial.
» Pa » rezar
me sobra la banderilla;
¡ eso es natural!
pero para torear
me sobra la catedral,
aunque sea la de Sevilla.

( Manuel Benítez Carrasco.
poeta granadino afincado en México; ya fallecido)

TOMAS FERNANDEZ

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Por |20 febrero, 2012 0:42|POEMAS|0 comentarios

MI VAQUERILLO

MI VAQUERILLO

He dormido esta noche en el monte
con el niño que cuida mis vacas.
En el valle tendió para ambos
el rapaz su raquítica manta
¡y se quiso quitar -¡pobrecillo!-
su blusilla y hacerme una almohada!

Una noche solemne de junio,
una noche de junio muy clara…
Los valles dormían,
los búhos cantaban,
sonaba un cencerro;
rumiaban las vacas…
y una luna de luz amorosa,
presidiendo la atmósfera diáfana,
inundaba los cielos tranquilos
de dulzuras sedantes y cálidas.
¡Qué noches, qué noches!
¡Qué horas, qué auras!
¡Para hacerse de acero los cuerpos!
¡Para hacerse de oro las almas!
Pero el niño, ¡qué solo vivía!
¡Me daba una lástima
recordar que en los campos desiertos
tan solo pasaba
las noches de junio
rutilantes, medrosas, calladas,
y las húmedas noches de octubre,
cuando el aire menea las ramas,
y las noches del turbio febrero,
tan negras, tan bravas,
con lobos y cárabos,
con vientos y aguas!…
¡Recordar que dormido pudieran
pisarlo las vacas,
morderle en los labios
horrendas tarántulas,
matarlo los lobos,
comerlo las águilas!…
¡Vaquerito mío!
¡Cuán amargo era el pan que te daba!

Yo tenía un hijito pequeño
-¡hijo de mi alma,
que jamás te dejé si tu madre
sobre ti no tendía sus alas!
y si un hombre duro
le vendiera las cosas tan caras…
Pero ¿qué van a hablar mis amores,
si el niñito que cuida mis vacas
también tiene padres
con tiernas entrañas?

He pasado con él esta noche,
y en las horas de más honda calma
me habló la conciencia
muy duras palabras…
y le dije que sí, que era horrible….
que llorándolo el alma ya estaba.
El niño dormía
cara al cielo con plácida calma;
la luz de la luna
puro beso de madre le daba,
y el beso del padre
se lo puso mi boca en su cara.

Y le dije con voz de cariño
cuando vi clarear la mañana:
-¡Despierta, mi mozo,
que ya viene el alba
y hay que hacer una lumbre muy grande
y un almuerzo muy rico!… ¡Levanta!
Tú te quedas luego
guardando las vacas,
y a la noche te vas y las dejas…
¡San […]

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Por |20 mayo, 2011 0:41|POEMAS|0 comentarios

A RUPERTA GONZALEZ PRIETO, EN SU DESPEDIDA.

A RUPERTA GONZALEZ PRIETO, EN SU DESPEDIDA.

A, 2- M-11.-

Al fin…
El interrogante de tu vida, se cerró.
Tu prolongada existencia,
fué jalonada por la virtud
y en los huecos de tu corazón
siempre hubo un lugar preferente:
La Bondad y Comprensión.

Testigos fueron: Tu esposo
y los hijos que e dejó,
siendo Paula la benjamina,
la que cautivó tu corazón
y con ella pasaste tu vida,
mientras el tiempo lo permitió.

Multitud de sobrinos,
de jóven y de mayor;
nunca te faaltó el cariño,
ni tampoco preocupación,
pues las cosas son como vienen
y otras , como son, son.

Siempre fuíste religiosa
y amiga de hacer favores;
también eras presumida,
no solo de los pequeños,
si no también de mayores.

Ya pocos hoy te recuerdan
pues unos años vivíste en «retiro»
mass tus obras , ahí permanecen,
paa contar por siempre tu vida
que en obras de amaor fué vertida.

PERTA: La vida de los justos,
está en manos deDios;
este es el recuerdo que tu nos dejas.
Iluminada por la luz de Cristo,
no te olvides de los tuyos,
ni de cuantos amigos, damos muestras.

PERTA, ¡Descansa en Paz.Tu amigo, Florencio!

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Por |20 febrero, 2011 0:40|POEMAS|0 comentarios