LA BANDERILLA
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La banderilla !
¡ Mire «usté» qué poca cosa!
Cualquier rosa tarda más en crecer.
Cualquier rosa, si se empeña,
puede llegar a ser mujer
en el color, en la presunción.
Cualquier flor, por pequeña
que sea se puede envanecer.
…Pero la BANDERILLA….
nunca puede crecer hasta bandera.
Se ha quedado en chiquilla.
…..pequeña, zalamera, graciosa,
airosa, un poco nerviosilla
y un mucho pinturera,
pero chiquilla:
por eso se llama banderilla.
Que si fuera bandera
puede que tuviera más hermosura,
pero menos fragilidad,
más majestad
pero menos finura,
más aristocracia
pero menos salero,
m,as vuelo pero menos gracia.
Y es que cada cosa
tiene su cosa especial.
¿ Ve «usté» qué grande y qué hermosa
la catedral de Sevilla
y a su » lao» qué sin valor
esta flor de la banderilla?
Pues siendo esta tan chiquilla
y aquella tan monumental,
yo no cambiaría
la catedral por la banderilla
ni la banderilla por la catedral.
Porque cada cosa
tiene su cosa especial.
» Pa » rezar
me sobra la banderilla;
¡ eso es natural!
pero para torear
me sobra la catedral,
aunque sea la de Sevilla.
( Manuel Benítez Carrasco.
poeta granadino afincado en México; ya fallecido)
TOMAS FERNANDEZ
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