ANTE UN RIESGO INESPERADO.-
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Charo:
Como el sol radiante se esconde
con la presencia del nublado importuno
así te ocurrió aquella mañana
al encontrar una jeringuilla,
en la taza del desayuno.
La fuerza del sol es más grande
que la espesura de un nubarrón,
mas te eencontré preocupada,
y corríste presurosa al Doctor.
«Importancia tiene la cosa»,
el Médico, no te la ocultó
y te hablaba de los riesgos
y de alguna posible inyección.
Charo, en muchas cosas pensaste
hasta que yo te hablé con humor,
tú a mí no me conocás,
como a tí tampoco yo.
Y me hicíste tan poco caso
que no valoraste mi inspiración,
y preocupada por lo tuyo,
te fuís te rápida a tu labor.
Me dejaste pensativo,
y aún no sé en qué paró,
sé que te llamabas Charo
y los años veinte doblados son.
Deseo que pasase el susto
y también la preocupación
pues ante el descuido de algunos,
en todo… mucha precaución.
Charo,para recuerdo de un día;
que no se repita más;
del protocolo te advirttió el Doctor
porque la cosa no era normal.
Con augurio de recuperación.
Florencio. Sacerdote.
Dedicada a la enfermera de un Hospital.
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