Carmina Alsa ha compartido su publicación.
La vieja del monte
(Cuento Navideño)
Hace muchos, pero que muchos años una señora vivía en una gran ciudad y no le gustaban las injusticias que veía a diario y tomó la decisión de irse a vivir a los montes; rodeada de los animales y la naturaleza fue el ser mitológico de la montaña leonesa más feliz.
Para ella lo más importante eran los niños y con esta decisión de irse al monte no los podía ver pero tuvo una feliz idea, cada noche y sigilosa se aproximaba a las majadas de los pastores y colocaba en sus zurronas un rescaño de sabroso pan, o una miaja de chorizo, o queso y cuando el pastor se despertaba encontraba esas viandas en su zurrona y ya conocía la historia, eso era el regalo de “la Vieja del Monte” para sus hijos que esperaban ansiosos la llegada de las veceras para registrarle la zurrona a su padre y comerse el apetitoso regalo, y que rico que nos sabía a pesar de pasar muchas horas en esa zurrona colgada en la espalda del pastor.
Los inviernos los pasaba dentro de su cueva hilando lana, tejiendo refajos o haciendo escarpines. Pero la vida evoluciona, inundan los valles los ruidosos tractores, encierran las vacas en establos y ya nadie va a los montes a cuidar sus ganados, la Vieja del Monte se entristece porque los niños la van olvidando y ella no puede mandarles los regalos tradicionales y piensa como lo haría para que los niños de la montaña de León sigan con la misma ilusión por ella, por sus regalos, como era antes.
Empezó a pensar que si en Cataluña un tronco de Nadal hacia que los niños soñaran con sus regalos y si en las Vascongadas el Olentzero, un carbonero de las montañas baja a las ciudades a dejar regalos a los niños ¿porque ella, “la Vieja del Monte” no podía también despertar la ilusión de los niños leoneses? ¿Por qué no hacía valer su magia y sembrar la ilusión?
Y un buen día apareció un edicto en los ayuntamientos de todos los pueblos de la montaña leonesa: «De orden de la Vieja del Monte se hace saber, que todo el que ponga en su casa el ramo leonés y en él cuelgue una fardela para que cada niño deposite su carta, en la Noche Buena inundaré esos hogares con mis regalos y con ilusiones para todos; firmado “La Vieja del Monte”» y así sucedió, desde las más altas montañas, desde las cuevas de las Medulas, desde los montes leoneses partió feliz la Vieja del Monte sembrando ilusión y recuperando a esos niños que ya la tenían en el olvido.
Y colorin colorado………
Dedicado a mis nietos peques, Aidán y Esther, los grandes atienden a otros cuentos.
Abuela Carmina.
Este cuento es de mi amiga Carmina, y es un recuerdo que todos tenemos de esa «vieja del monte «y de nuestra niñez, yo creí que era un cuento que solo nos contaban en Vegamian, pero ella es de Buron y también existía para ellos, para mi fue una sorpresa, leerlo, pues mi padre cuando venía de con las ovejas y me traía pan en su zurrón y me decía ser del horno de la vieja del monte, la palabra exacta era » el forno de la vieja » y conocíamos donde era, desde lejos nos señalaban un pequeño pico en la cima de la peña de la cruz que tenia forma de cueva, y por mas que mirábamos aquella vieja nunca la veíamos, pero la intriga la teníamos. Gracias Carmina por recordarme esta fantasia de mi niñez, no se si en otras casas de decía pero yo la tengo muy presente.