Querido Pepín.

Hoy supe, por Isidoro, que se van a cumplir los 50 años de tu vida sacerdotal, medio siglo que seguro te pasó tan rápido como todo lo que se disfruta en esta vida.

Siempre te recuerdo como «Pepín» la persona con la que  compartí juegos en los años en los que cincuenta nos parecían algo muy lejano y en un lugar en el que el destino quiso que no volviéramos a encontrarnos porque alguien determinó que tenía que ser borrado del mapa a consecuencia de un pantano, un maravilloso pueblo al que  cada verano yo llegaba desde Asturias

Desde entonces y hasta ahora, todos vosotros estáis en mi recuerdo y por ello desde esta tierra tan lejana a la que tú estás, te felicito de nuevo deseándote lo mejor para otro medio siglo.

Un abrazo muy muy fuerte. María Luisa

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