SÍMBOLOS DEL MESTIZAJE

                                        TRAIDOR O HÉROE

EL RENEGADO

 

Septiembre, mes de la Patria Mexicana.

 

Durante la independencia mexicana, Guerrero se había convertido para algunos en el símbolo de lucha contra el colonialismo.  Sin embargo décadas finales del Siglo XX un español se erigió en representación del mestizaje, pues no en vano fue el padre de los primeros mestizos y también podría decirse que fue el primero en querer “convertirse” en mexicano por voluntad propia, pues rechazó su nacionalidad, su identidad española para adquirir la que le ofreció el destino.

 

Hoy día son numerosos homenajes, ya sea en calles o accidentes geográficos que llevan su nombre, así como monumentos y obras de arte que se empeñan en recuperar su memoria como el mural “Cuna del Mestizaje” de Rodrigo Siller.

 

Las crónicas hablan de que GONZALO GUERRERO rechazó regresar con sus camaradas argumentando que ya tenía mujer e hijos entre aquellas gentes.

 

Entre los españoles que participaron en la conquista, hubo quienes no miraron por encima de los hombros a los indígenas, sino que renunciaron a sus raíces para integrarse a la sociedad nativa.  No fueron muchos pero sí algunos en Venezuela,  Chile y en México: Es el caso de Francisco Martín desaparecido en tierras venezolanas y apareciendo entre los indígenas “pememos” ejerciendo de chamán.  Juan Sánchez, en Chile también renegó de su sangre y era jefe militar mapuche, o Ricardo Herren entre los indios carapálidas.

 

Hay muchos episodios en la conquista de América que ensombrecen las páginas de nuestra historia.  Los conquistadores cometieron infinidad de abusos y fueron crueles con los indígenas; no obstante, en medio de tantos nubarrones, brilla la luz que reconoce la encarnizada defensa que muchos españoles de todas las clases sociales de esa época hicieron por los indios.

 

Quinientos años después, la valoración sobre la conquista sigue esperando un veredicto ya que los “jueces” de nuestros días no pueden, no se atreven a “dictaminar” el comportamiento del pasado;si lo hiciesen, ningún imperio, egipcio, macedónico ni el romano ni por supuesto el maya o el azteca, ninguno recibirían la absolución.  Todos sembraron la ruina pero también dejaron cultura o en algunos casos su lengua y su sangre.

 

GONZALO GUERRERO “EL RENEGADO: nace en Palos de la Frontera a finales del Siglo XV. Son pocos los datos que se conocen de este personaje singular de la época de los descubrimientos, aunque varios cronistas nos hablan de él especialmente Bernal Díaz del Castillo.

 

Este se detiene contando algo de su historia, narrando lo que supo a través de Jerónimo de Aguilar, compañero de Infortunio de Gonzalo.

 

Parece que en 1510 formaba parte de los marinos que venían para América bajo las órdenes de Diego de Nicuesa, recién nombrado Gobernador de las tierras comprendidas hoy por Nicaragua y Costa Rica. Una corriente del Golfo separó su nave de las demás y la estrelló contra las costas de Jamaica; algunos marinos navegaron en un batel varios días hasta que llegaron a las costas de Yucatán.

 

CONVERTIDOS EN ESCLAVOS: involuntariamente se convirtieron en los primeros europeos en pisar Yucatán y no tardaron en ser descubiertos por los indios “cocomes” que no se mostraron nada amistosos.  Entre estos desventurados aventureros iban Valdivia y nuestro personaje.  A unos los sacrificaron y 4 los hicieron esclavos, dos murieron pronto por agotamiento y el hambre; sólo quedaron el religioso Jerónimo de Aguilar y el marinero Gonzalo Guerrero.

 

En estos tiempos la cultura maya se hallaba en declive y su civilización se había fragmentado en pequeños estados enfrentados entre sí.  Por este motivo pronto nuestros compatriotas tuvieron ocasión de demostrar su valor; el cacique de la tribu regala al esclavo Guerrero al jefe de otra tribu.  De esta manera Guerrero fue asimilando algunas costumbres de aquellas gentes, tatuándose y perforándose las orejas al modo maya.  Aguilar como buen religioso, procuraba llevar, dentro de lo posible, una buena vida “cristiana”.

 

Cuatro años después de su llegada a las costas yucatecas, Gonzalo Guerrero, español, cristiano, nacido de Palos de la Frontera, se había convertido en todo un “nacom maya” y se había desposado con la hija del jefe de la tribu teniendo tres hijos con ella.

 

Hernán Cortés: ocho años después del naufragio llegaba Cortés (1519) a tierras americanas de camino hacia México. Durante su recorrido por aquellas costas llegó a Cozumel y quiso certificar ciertas historias que se contaban de aquellas tierras.  Bernal Díaz del Castillo es el encargado de averiguarlas y en efecto, algunos indios de Campeche les señalan al oriente con palabras “castilán, castilán”.

 

Díaz del Castillo es informado de que tierra adentro, 2 soles, había unos españoles esclavos de los caciques.  Fue así como Cortés se entera de que había españoles entre los indios y envía varios emisarios indios con rescate para aquellos cristianos, tal como lo refiere en su “Primera Carta de Relación” al Rey de España, Carlos I.  Es así como llegan a la tribu donde estaba Jerónimo de Aguilar y pagando su rescate, regresan con él.  A partir de este momento difieren con relatos del destino de Gonzalo Guerrero.

 

Tanto Díaz del Castillo como Antonio Solís, dicen que Guerrero rechazó regresar junto con sus camaradas, argumentando que ya tenía mujer e hijos entre aquellas gentes y que además su aspecto se parecía a ellos por haberse tatuado, cosa que no gustaría a sus compatriotas.

 

“Hermano Aguilar: yo soy casado y tengo 3 hijos, tiénenme por cacique y capitán cuando hay guerras; idos con Dios que yo tengo labrada la cara y horadadas las orejas. ¡Qué dirían de eso los españoles si me vieran de esta manera! Por vida nuestra, dadme de esas cuentas verdes que traéis para ellos y diré que mis hermanos me las envían de mi tierra” (Bernal Díaz del Castillo, capítulo XXVII, Hª verdadera de la Conquista de la Nueva España).

 

Sin embargo, si nos atenemos al relato de Fray Diego de Landa, Guerrero nunca tuvo conocimiento de la carta de Cortés, pues estaba demasiado lejos de Aguilar para que este fuera a llevársela.  De todas formas, lo que sí es cierto es que Aguilar sí llegó a Cozumel a juntarse con sus compatriotas.  En ese momento le relata a Cortés todas las desdichas pasadas desde que se dispersó el barco en el que viajaba, contando captura, esclavitud, penosos trabajos hasta su feliz liberación.  Cuando Cortés preguntó por su compañero Guerrero, le contó cuanto aquí se ha relatado y es más: cuando hacía un año que un capitán con 3 naves llegó a Cabo Catoche, Guerrero era el jefe de un gran pueblo indio que tanta guerra les dieron.  Esta acusación de Aguilar da a entender que en 1517 cuando llegó Hernández de Córdoba a tierras mayas, era Guerrero quien dirigía a los indios contra los españoles ocasionándoles no pocas bajas y heridos, en la llamada “Batalla de la Bahía de la Mala Pelea” – llamada así por la derrota que sufrieron los conquistadores, pero se acerca a lo que los cronistas señalaban de que Guerrero había renegado de su condición de español.

 

En todo caso, esta faceta del español “nacom maya” (jefe guerrero) es la que más ha perdurado a través el tiempo.  De esta forma, el adelantado Francisco Montejo en plena campaña para conquistar Yucatán, llegó con sus tropas hasta Chetumal donde estaba Guerrero para convencerle que se uniera a ellos; para disgusto del salmantivo, no sólo no aceptó sino que más tarde acabó haciéndole la guerra provocándole no pocas bajas  (De la Hª general y natural de los indios de Fernández de Oviedo).

 

De esta oferta rechazada se desprende que Guerrero el Renegado, se dedicó a instruir en las artes de la guerra a sus nuevos hermanos, enseñándoles a no tener miedo a los caballos (animales que nunca habían visto) ni a las armas de fuego.

 

La siguiente noticia que se tiene del “Renegado” es la de su muerte en la década de 1530.  En el archivo General de Indias se conserva un legajo firmado por el Gobernador de Honduras  en 1536, Andrés de Cereceda, en la que se relata la muerte de Guerrero a causa de un disparo de arcabuz cuando este había ido a apoyar a un cacique hondureño en su lucha contra Lorenzo Godoy. Cereceda no nombra a Guerrero, sino a un español llamado Gonzalo Aroza, una de las variantes de su nombre que se encuentra en diferentes textos.

 

MITO O REALIDAD: Se puede ver que las pocas fuentes que citan al “Renegado” ni son tantas ni muy confiables.  Casi la totalidad se basan en los textos de Bernal Díaz del Castillo y Fray Diego de Landa y se puede ver que en bastantes ocasiones son contradictorias. Sus relatos se centran en lo que Jerónimo de Aguilar, compañero de cautiverio con Guerrero fue relatando tras su rescate pero no se sabe a ciencia cierta hasta qué punto es todo real.

 

Real o imaginaria en partes, no hay duda de que la figura de Guerrero, el español que renunció a su cultura, su religión y a su país ha servido durante siglos para convertirlo en malo, traidor y mal cristiano; todo lo contrario que sucedió en la guerra de la Independencia Mexicana en que fue convertido en un estandarte de lucha, contra la opresión imperialista.

 

Y así sin importar si fue real o imaginario, Gonzalo Guerrero pasó de ser traidor y renegado a convertirse en héroe.

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