Este texto lo escribió Mª Angeles, hija y sobrina de las madrinas de este año de San Antonio:

SAN ANTONIO 2015

A todos los que somos o descendemos de Vegamián, alguna vez nos han dicho: si algo se te pierde, reza a San Antonio; si la vida te aprieta: reza a San Antonio… ya sea por convencimiento propio o por la insistencia de nuestros mayores, la devoción al Santo ha calado en todos nosotros.

 

Con la disculpa de honrarle, una vez más, hemos emprendido la peregrinación a Pardomino.

Pero, San Antonio, ¡no te ofendas! Tú tienes fama de humilde y talentoso por eso seguro que nos comprendes y hasta nos disculpas; nos mueve el fervor a ti, es cierto, pero también, lo que nos empuja, año tras año hasta esta pradera que todos sentimos como propia, es la celebración del regreso a nuestros orígenes, del homenaje a nuestros antepasados, del reconocimiento y recuerdo de sus costumbres y tradiciones; y sobre todo de la admiración y orgullo por la infatigable tarea que nuestros padres y abuelos, la mayoría ya ausentes, llevaron a cabo, con grandes penalidades y esfuerzo, en esta tierra imponente y hostil. Aunque siempre haciendo gala del típico carácter montañés de las gentes de Vegamián: hombres recios y sufridos y mujeres, que, como mi tía Colachy y Geli, mi madre, que hoy ejercen de madrinas, se han entregado a los demás con generosidad y alegría y han destacado siempre por su temperamento luchador.

En definitiva , “gente buena” y honrada, hospitalaria y de gran fortaleza, que lleva con orgullo el nombre de su pueblo allá por dónde va y que ha sabido transmitir el amor por su tierra a las nuevas generaciones nacidas ya lejos de la que fuera “la villa más guapa”.

 

Seguramente la confianza en el santo de Padua y su intercesión han tenido mucho que ver en la serenidad y valentía con que los hijos de Vegamián afrontaron aquél sacrificio, que ,disfrazado de bien común, les obligó a abandonar para siempre los paisajes que les vieron nacer.

 

Hoy, asumido ya el silencioso e irremediable exilio, en alguna conversación se seguirá mencionando aquel trance y todos los tragos que después nos traería la vida. Pero sobre todo

se recordarán historias de supervivencia, de peripecias vividas corriendo detrás del ganado por los caminos y praderas de Pardomino; de lo duro que era recoger la hierba en estos prados plagados de culebras que hoy sin embargo ,se nos antojan amables; hoy se hablará del baile en Las Cuevas, de las peñas del Susarón y de la Vega, de la Fuente de Los Corales, de la Morana…Sí, hoy recordaremos los nombres propios de los animales, de los prados,… pero sobre todo los de aquellos que ya no están. Y también aprenderemos otros nuevos, los de los que, aun sin ser todavía conscientes de ello, se han convertido en la savia nueva de nuestro pueblo y a los que pasaremos el testigo de velar por la memoria de todas estas vivencias.

 

Aunque sólo sea a través de los recuerdos, deformados ya por el paso del tiempo, un día al año volvemos a estar en Vegamián. Disfrutemos pues de este regreso. Gracias a todos los que habéis acudido a esta cita, así como a aquellos que nos acompañan de pensamiento y corazón aunque no hayan podido estar presentes. ¡Feliz San Antonio para todos! Y ojalá, año tras año, consigamos que ni el agua ni el tiempo borren la memoria de nuestro querido Vegamián y de sus gentes.

 

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