Qué doloros es amar
y no poderlo decir.
Si es doloroso saber
que va marchando la vida
como una mujer querida
que jamás ha de volver….
Si es doloroso ignorar
dónde vamos a morir,
más doloroso es amar
y no podderlo decir.
Triste es ver que la mirada
hacia el sol levanta el ciego,
y el sol lo envuelve en su fuego
y el ciego no siente nada.
Ver su pupila tranquila
a la luz indiferente
y saber que eternamente
la noche va en su pupila
bajo el dosel de su frente.
Pero si es triste mirar
y la luz no percibir
más doloroso es amra
y no poderlo decir.
Conocer que caminamos
bajo la fuerza de un sino;
recorrer nuestro camino
y no saber dónde vamos.
Ser un triste peregrino
de la vida, en el sendero
no poderse detener
por ser siempre prisionero
del amor o del deber.
Mas si es triste caminar
y no poder descansar
más que al tiempo de morir,
más doloroso es amra
y no poderlo decir.
Vivir y vivir soñando
con cosas que nunca ví
y seguir, seguir andando
sin saber porqué motivo
ni hasta cuándo….
Tener fantasía y vuelo
que pongan al cielo escalas
y ver que nos faltan alas
que nos remonten al cielo….
Mas si es triste gozar
lo que podemos soñar
no hay más amargo dolor
que ver el alma morir
prisionera de un amor
y no podelo decir.
( bellísima poesía que aprendí en el seminario y algún día la declamé en público)
Autora: Leonor de Aquitania…no la que fué reina, otra con ese seudónimo)
TOMAS FERNANDEZ
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